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Descubren cómo la memoria y el apetito podrían ser la clave en la lucha contra la obesidad

Entendiendo la lucha contra la obesidad.

El equipo de investigación de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania ha iluminado una nueva perspectiva sobre la relación entre la memoria y el apetito. Este estudio, publicado en la prestigiosa revista ‘Nature’, descubre que el hipocampo dorsolateral (dlHPC) y el hipotálamo lateral (LH), dos regiones cerebrales, podrían desempeñar un papel protagónico en la predisposición a esta enfermedad.

El Profesor Casey Halpern, líder de la investigación, nos comenta: “La obesidad y los trastornos alimentarios no se tratan únicamente de falta de autocontrol o elecciones de dieta. Es como si necesitáramos un ‘electricista’ que pueda corregir estas conexiones cerebrales. El reto no es únicamente de voluntad sino de cómo funciona nuestro cerebro”.

Las conexiones cerebrales en el foco de atención de la obesidad

La obesidad es una enfermedad peligrosa.

La conexión entre el dlHPC, asociado con la memoria, y el LH, vinculado a la regulación del apetito, se encontró fortalecida en personas con obesidad. Los expertos analizaron la actividad cerebral en estos individuos mientras esperaban y consumían alimentos. Encontraron que estos dos centros cerebrales se encendían al unísono, y que su conexión era más pronunciada en aquellos con sobrepeso.

Para corroborar la relevancia de esta conexión, el equipo investigador utilizó una técnica innovadora llamada «aclaramiento cerebral». Esta reveló la presencia de una hormona llamada melanina concentradora (MCH) en el dlHPC, que está relacionada con la regulación del comportamiento alimentario.

Este hallazgo es revolucionario en el entendimiento de la lucha contra la pandemia de la obesidad. Las conexiones cerebrales, y cómo estas controlan memoria y apetito, tienen un impacto directo en esta condición. Estos descubrimientos podrían abrir la puerta a tratamientos vanguardistas para mejorar la función cerebral y combatir la obesidad. ¡El futuro de la lucha contra la obesidad podría estar en nuestro cerebro!

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