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La salud salvaje: ¿Es la respuesta a vivir más y mejor?

Hombre que practica la salud salvaje

¿Sabe de qué se trata la salud salvaje? Lo primero que debes conocer, es que la vida moderna nos ha traído muchas comodidades, pero también muchos problemas de salud. Las enfermedades crónicas, como el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, son las principales causas de muerte en el mundo actual, y están relacionadas con hábitos poco saludables que nos alejan de la naturaleza.

¿Qué podemos hacer para evitarlas? Algunos expertos proponen una solución radical: volver a nuestros orígenes y vivir como lo hacían nuestros antepasados cazadores-recolectores hace miles de años.

Esta es la idea que defiende Marcos Vázquez, creador del blog y el podcast Fitness Revolucionario, y autor de varios libros sobre salud y fitness. Vázquez llama a este concepto “la salud salvaje”, y se basa en la premisa de que nuestro cuerpo está diseñado para adaptarse al entorno en el que evolucionamos hace miles de años, cuando todavía no existía la agricultura ni la industria.

Según él, para recuperar nuestra salud óptima, debemos exponernos a los estímulos naturales que recibían nuestros ancestros, como los alimentos reales, el movimiento variado, las relaciones sociales profundas o el contacto con los elementos (el sol, el frío, el calor), así como lo hace la salud salvaje. Al mismo tiempo, debemos evitar o reducir los estímulos artificiales que nos perjudican, como el sedentarismo, los alimentos procesados, las conexiones superficiales online o la luz artificial.

Conociendo el paleotraining

Esta filosofía se refleja en diferentes tendencias que buscan imitar el estilo de vida paleolítico. Por ejemplo, la dieta paleo se basa en comer alimentos que se podían obtener mediante la caza y la recolección, como carne, pescado, huevos, frutas, verduras, frutos secos y semillas.

El paleotraining, que está englobado en la salud salvaje, es un método de entrenamiento que utiliza los movimientos naturales que realizaba el hombre del Paleolítico para sobrevivir, como saltar, caminar, gatear o trepar. El Earthing consiste en andar descalzo sobre la tierra para beneficiarse de la energía eléctrica natural del planeta.

Estas prácticas pueden parecer extrañas o extremas para algunos, pero sus defensores aseguran que tienen múltiples beneficios para la salud física y mental. Según ellos, al volver a nuestros orígenes estamos reconectando con nuestra esencia y nuestro propósito como especie. ¿Te atreves a probarlo?

La salud salvaje se está convirtiendo en un estilo de vida

Hombre haciendo ejercicios en la naturaleza.

Si quieres mejorar tu salud y tu rendimiento físico, no hace falta que te apuntes al gimnasio más moderno ni que te compres las últimas máquinas de fitness. Lo único que necesitas es imitar a tus antepasados del Paleolítico, que se movían por la naturaleza con agilidad, fuerza y resistencia. Esa es la propuesta del paleotraining, un método de entrenamiento que se basa en los movimientos naturales que realizaba el hombre primitivo para sobrevivir.

El paleotraining no sigue una estructura rígida ni aislada, sino que se adapta al entorno y a las necesidades de cada persona. No se trata de hacer series y repeticiones con barras y mancuernas, sino de usar objetos como troncos, piedras, cuerdas o el propio peso corporal.

Tampoco se trata de hacer ejercicios específicos para cada músculo, sino de integrar todo el cuerpo en movimientos funcionales, como saltar, caminar, gatear o trepar. Estos movimientos relacionados con la salud salvaje, son los que forman parte de nuestra herencia neuromotora, y los que nos permiten desarrollar nuestras capacidades físicas al máximo.

Según Airam Fernández, fundador del paleotraining, este método tiene múltiples beneficios para la salud física y mental. Al movernos como nuestros antepasados, evitamos las deficiencias motoras, los problemas de flexibilidad, las deficiencias musculares y el sobrepeso que nos causan el sedentarismo y la vida moderna. Además, al movernos en contacto con la naturaleza, liberamos estrés, mejoramos nuestro estado de ánimo y nos sentimos más conectados con nuestro entorno.

¿Qué comían nuestros antepasados para estar sanos?

La alimentación sana vital para tener energías

Otro aspecto fundamental para recuperar nuestra salud salvaje es la alimentación. Nuestros antepasados no comían cereales ni productos procesados, sino alimentos naturales que obtenían mediante la caza y la recolección. La dieta paleo se inspira en este modelo alimenticio, y se basa en el consumo de carne, pescado, huevos, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Estos alimentos son los que mejor se adaptan a nuestra biología, y los que nos aportan los nutrientes que necesitamos.

La dieta paleo de la salud salvaje, tiene muchas ventajas sobre la dieta moderna, que está llena de alimentos industrializados que nos perjudican. Estos alimentos nos provocan inflamación, un factor clave en muchas enfermedades crónicas como las cardíacas, la diabetes, el cáncer o el alzhéimer.

Además, nos generan adicción y dependencia, ya que están diseñados para estimular nuestro placer inmediato pero no para nutrirnos. Como dice Marcos Vázquez, fundador de Fitness Revolucionario: “Estamos sobrealimentados e infranutridos”.

En cambio, la dieta paleo nos ayuda a prevenir y revertir muchas de estas enfermedades crónicas. Al comer alimentos naturales, mejoramos el control de glucosa y la sensibilidad a la insulina, favorecemos la pérdida de grasa y reducimos el riesgo de presión arterial. Además, nos sentimos más saciados, más energéticos y menos esclavos de los antojos. En resumen, cuando comemos lo que realmente necesita el cuerpo, vivimos mejor y todo gracias a la salud salvaje.

¿Por qué la comodidad nos hace más débiles?

La vida moderna nos ofrece muchas comodidades, pero también nos hace más vulnerables. Vivimos en ambientes controlados, donde no tenemos que enfrentarnos al frío, al calor, al hambre o al peligro. Nos duchamos con agua caliente, desayunamos todos los días, usamos aparatos que regulan la temperatura. ¿Qué tiene esto de malo? Según los defensores de la salud salvaje, un concepto que propone volver a nuestros orígenes para mejorar nuestra salud física y mental, estas comodidades nos han debilitado y nos han hecho más propensos a las enfermedades.

Marcos Vázquez, creador de Fitness Revolucionario, explica que nuestro cuerpo necesita exponerse a ciertos estresores naturales para adaptarse y fortalecerse. Estos estresores son los que recibían nuestros antepasados del Paleolítico, cuando vivían en contacto con la naturaleza y tenían que luchar por su supervivencia.

Algunos ejemplos de estos estresores son la luz natural, el frío, el calor, el hambre o el ejercicio intenso. Estos estímulos provocan respuestas adaptativas que tienen impactos positivos en la salud. Por ejemplo, la luz solar regula nuestro ritmo circadiano, el frío y el calor fortalecen nuestros sistemas de termorregulación, los ayunos pueden mejorar el metabolismo y el ejercicio fortalece todos los sistemas corporales.

Sin embargo, al vivir en un ambiente cómodo y artificial, nos privamos de estos estímulos y nos volvemos más débiles. Además, al no tener que enfrentarnos a retos ni a dificultades, perdemos nuestra capacidad de superación y nuestra autoestima. Como dice Vázquez: “Estas comodidades constantes nos han debilitado tanto físicamente como mentalmente”.

Si queremos recuperar nuestra salud salvaje, una forma es exponernos a estos estresores naturales de forma gradual y controlada. Por ejemplo, podemos ducharnos con agua fría, hacer ayunos intermitentes, entrenar al aire libre o variar la temperatura de nuestro ambiente. Estas prácticas pueden parecer incómodas o dolorosas al principio, pero con el tiempo nos harán más fuertes y más resistentes.

¿Qué hacían nuestros antepasados para ser felices?

La prehistoria tiene muchas lecciones para dar

Otro aspecto clave para nuestra salud salvaje es la socialización. El ser humano es un ser social por naturaleza, que necesita establecer conexiones profundas con otros para sobrevivir y prosperar. Así lo afirma Francisco Giner Abati, catedrático de Antropología de la Universidad de Salamanca.

Según él, vivir en grupo es una adaptación filogenética que compartimos con otros mamíferos. Nuestros antepasados vivían en tribus porque eso les permitía reproducirse, ayudarse, buscar alimentos y defenderse. La soledad era una sentencia de muerte.

Hoy en día, la soledad sigue siendo un factor de riesgo para la salud física y mental. A pesar de estar más conectados que nunca gracias a las redes sociales, estamos también más aislados. Las conexiones virtuales no sustituyen a las reales, y nos hacen sentir vacíos y ansiosos. Como dice Abati: “En estas generaciones hay una pobreza social enorme, una ansia de comunicación que solo parcialmente se llena con las redes sociales”. Por eso, nuestra felicidad está íntimamente vinculada con las relaciones sociales.

¿Cómo podemos recuperar nuestra salud salvaje? Una forma es fortalecer nuestras conexiones sociales, reales y profundas. Podemos hacerlo dedicando tiempo y atención a las personas que nos importan, compartiendo experiencias y emociones con ellas, apoyándolas y dejándonos apoyar por ellas. También podemos ampliar nuestro círculo social participando en actividades grupales que nos interesen o nos diviertan. Estas prácticas nos harán sentir más acompañados y más satisfechos.

La salud salvaje no pretende que volvamos a vivir como en las cavernas, sino que aprovechemos lo bueno del mundo moderno mientras recuperamos algunos de los estímulos del mundo salvaje que mejoran nuestra salud física y mental. Como dice Marcos Vázquez: “No se trata de volver a las cavernas, sino de aprovechar todo lo bueno del mundo moderno mientras intentamos recuperar algunos de los estímulos del mundo salvaje que van a mejorar nuestra salud física y mental”.

¿Por qué? Su respuesta es sencilla: para tener calidad de vida. Viajar, poder jugar con los hijos o nietos, evitar las lesiones. Aprovechar al máximo el hecho de que vivimos más tiempo que nunca. No cabe duda que los beneficios que trae la salud salvaje son amplios, así que vale la pena adeptar este estilo de vida.

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